Los datos disponibles sobre el impacto de la pandemia por Covid-19 en la salud mental de las personas, indican que los trastornos mentales se han incrementado hasta cinco veces, lo cual exige revalorar y reorganizar los servicios para implementar acciones preventivas de salud mental pública que se enfoquen no solo en las intervenciones para tratar a las personas con un trastorno mental, sino en los factores determinantes de la mala salud mental.

De acuerdo con un estudio de la Dirección General de Investigación Estratégica del Instituto Belisario Domínguez (IBD) del Senado de la República, la legislación mexicana incorpora la prevención y atención de los trastornos mentales y del comportamiento; sin embargo, el modelo médico preventivo ha estado ausente de los sistemas de salud.

El estudio titulado “Covid-19 y el derecho a la salud mental”, elaborado por la investigadora Concepción Torres Ramírez, precisa que el propósito fundamental de la legislación de salud mental es proteger, promover y mejorar la vida y el bienestar mental de los ciudadanos, representando un medio importante para llevar a cabo las metas y objetivos de una política de salud mental.

Además, debe precisar cuestiones como el establecimiento de instalaciones y servicios de salud mental de alta calidad, el acceso a la atención, la protección de los derechos humanos, el derecho a recibir tratamiento y la promoción de la salud mental en la sociedad, entre otras.

Concepción Torres considera que existen estrategias de mitigación que utilizan de manera eficiente los recursos, consideran el contexto local y las poblaciones vulnerables, y priorizan principios clave como la inclusión, la reducción del estigma y los derechos humanos.

El documento del IBD destaca que la Organización Panamericana de la Salud ha propuesto un plan de acción para la prevención y atención de trastornos mentales en situaciones de emergencia, basado en la descentralización de los servicios; la inserción del componente de salud mental en la atención primaria de salud y en los hospitales generales.

Asimismo, en la existencia de una red de servicios, la participación social, la coordinación intersectorial y el abordaje de derechos humanos; así como la prestación de servicios de una manera apropiada culturalmente, equitativa y no discriminatoria.

La pandemia ha incrementado hasta cinco veces los trastornos mentales: IBD

La salud mental no depende solo de determinadas características individuales, sino también de la prevalencia e interacción de diversos factores socioeconómicos, culturales, políticos y ambientales; por ello, hablar de salud mental es hablar de salud integral y también de acciones preventivas de salud mental pública, considera el estudio del IBD.

Se especifica que los trastornos mentales son padecimientos –permanentes o transitorios– como la depresión, la ansiedad, el trastorno afectivo bipolar, la demencia, la esquizofrenia y los trastornos por uso de sustancias, entre muchos otros, que afectan el estado de ánimo, la percepción, el pensamiento y el comportamiento de las personas, dificultando la relación con los demás y la vida laboral y social.

Como parte de las reflexiones finales de la investigación, señala que el impacto de la pandemia exige la implementación de políticas públicas que promuevan el bienestar mental, enfocándose tanto en los determinantes de la mala salud mental agravada por la pandemia como en las intervenciones para tratar a las personas con algún trastorno mental.

La investigación se puede consultar en la siguiente dirección electrónica: http://bibliodigitalibd.senado.gob.mx/handle/123456789/5549





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