Pese a que la variante ómicron no está generando enfermedades graves en la mayoría de los casos, el escenario no es bueno pues el aumento en los contagios está incrementando las necesidades de servicios médicos (consultas y diagnóstico), además de provocar el uso inadecuado de antibióticos y otros medicamentos parcialmente dañinos.
Mauricio Rodríguez Álvarez, vocero de la Comisión Universitaria para la Atención de la Emergencia Coronavirus de la UNAM, advirtió que mientras más casos de la covid-19 haya, existe mayor riesgo de que se generen nuevas variantes o una más fuerte.

Además, no termina de quedar claro si ómicron dejará menos secuelas en los enfermos, por lo que no es conveniente que existan tantos contagios, señaló.

Por ello, dijo que es apremiante avanzar en la vacunación contra el virus del SARS-CoV-2 y limitar la convivencia social de alto riesgo -reunirse varias personas de diversos domicilios en lugares cerrados sin protección-, para romper la cadena de contagios.

“En caso de que aumente rápidamente el número de pacientes que requieren hospitalización se necesitará nuevamente la reconversión hospitalaria, lo que generará una carga muy importante sobre el sistema y el personal de salud”, alertó.

Rodríguez Álvarez dijo que es importante frenar la transmisión de coronavirus y romper el ciclo de incrementos rápidos de casos que dejó la convivencia intensa de la temporada decembrina. Para ello, es necesario limitar la interrelación social de riesgo, sobre todo los fines de semana cuando las familias mexicanas acostumbran a reunirse en las casas con numerosas personas, de diferentes hogares y sin los cuidados generales.

El especialista destacó que las vacunas son fundamentales para prevenir la enfermedad grave mientras el uso de cubrebocas, la ventilación de espacios cerrados, sana distancia y evitar tumultos, son claves para prevenir los contagios y a la larga la aparición de nuevas variantes.

“Hay que reiterar que el mejor cubrebocas es el que se usa y bien: que tape la nariz y boca, por los lados, y que no se esté manipulando. Si es de tela, que sea de tres capas y si es de los de alta eficiencia -que tienen números y letras en su nombre-, que estén íntegros, limpios, que no hayan sido utilizados durante mucho tiempo y se usen adecuadamente”. Si se utiliza doble cubrebocas, el de mejor calidad debe colocarse primero, y encima el adicional, abundó.

“Es fundamental que usemos cubrebocas en todas las actividades porque va a empezar a salir mucha gente de la enfermedad -de los cinco o siete días de estar enfermos- para reincorporarse a sus tareas y necesitamos todos estar protegidos en el espacio público, para que puedan seguir ocurriendo las actividades sociales, sin mayor problema”, remarcó.

El experto de la UNAM también explicó que el consumo de vitaminas y suplementos alimenticios tienen beneficio marginal cuando se toman sin control, sin ser prescritos por un médico y sin un diagnóstico de alguna alteración nutricional.

“No hay que tener falsas sensaciones de protección con ellos, porque hasta ahora no está probado que sirvan para evitar la covid-19”, insistió Rodríguez Álvarez.

Destacó que lo ideal es mantener una dieta balanceada que incluya frutas, verduras, proteínas de origen animal y vegetal, grasas vegetales y animales, además de agua.

“Al ingerir vitaminas o compuestos nutricionales adicionales se puede forzar un poco al riñón y al hígado para procesar todo eso que se está tomando de más. Un ejemplo es la vitamina C: los requerimientos diarios de ésta son menos de 100 miligramos, y si ingerimos una tableta efervescente de un gramo -mil miligramos-, superamos por mucho el requerimiento diario y el resto se elimina por la orina”, comentó el especialista universitario.



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