El alcalde de Róterdam, Ahmed Aboutaleb, inicia una guerra contra los narcotraficantes que operan en el puerto de la ciudad, el más grande de Europa. El objetivo es reducir la actividad criminal que le ha convertido en el principal escenario del negocio de la cocaína a nivel mundial. Para ello, el regidor se dirige a los ministros del Interior de su país y de Bélgica con un único objetivo: revisar el 100 por 100 de los contenedores de fruta tropical que llegan a la dársena desde Sudamérica y Centroamérica.

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El alcalde, harto de la inseguridad ciudadana y la delincuencia presente en el gran puerto, es consciente de la dificultad de la medida, pues exigiría una ralentización del ritmo de introducción de mercancía legal, o bien un brutal incremento de los medios técnicos y humanos disponibles para la inspección.

La realidad indica que en la actualidad se vigila un porcentaje muy pequeño de los contenedores que entran, en torno a un uno por ciento, lo que hace que la cocaína entre con gran facilidad en Europa. El puerto de Róterdam bate cada año su anterior récord de incautaciones, fijado en 2021 en 73 toneladas de cocaína, lo que supone solo una pequeña muestra de la droga que entra por el lugar.

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Sin ir más lejos, la semana pasada se produjeron hasta cuatro grandes incautaciones de droga en el lugar. En total, se trata de 149 kilos de cocaína con un valor en la calle de más de 11 millones de euros, además del gran alijo de dos toneladas oculto entre mangos.

El primer lote fue incautado el 4 de febrero, tras recibir información desde el extranjero en la que se dice que hay un contenedor con narcóticos que llegó mediante gancho ciego al área de Maasvlakte. El equipo de HARC examinó la información y los oficiales de aduanas efectivamente encontraron la cocaína y un transmisor. Eran unos 30 kilos de droga.

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Durante otra inspección el 5 de febrero en una empresa de transbordo de contenedores en el mismo lugar de Maasvlakte, la Aduana encontró 83 kilos de cocaína detrás de las escotillas de un contenedor refrigerado. El contenedor estaba cargado de plátanos y llegó a Holanda de Ecuador.

Por último, la Aduana halló 36 kilos de cocaína en un contenedor refrigerado, también con base en información del exterior. El contenedor venía de Perú y estaba cargado de mangos. La fruta estaba destinada a una empresa en Alemania. Este cargamento está directamente vinculado con las 2,1 toneladas halladas recientemente con idéntico sistema de ocultación y lugar de destino.

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