Una vez más, pagan los platos rotos los mensajeros. Ocurre en la vida real y, casi en cada ocasión, en las operaciones internacionales sobre tráfico de estupefacientes. La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Pontevedra ha condenado a penas de entre siete y once años de prisión a los siete acusados por en el caso del narcosubmarino de Aldán, el primer semisumergible que se incauta en Europa después de cruzar el Atlántico de Oeste a Este cargado de cocaína, en este caso con tres toneladas. Los hechos sucedieron el 24 de noviembre de 2019 y fueron revelados en exclusiva mundial por Diario de Pontevedra.

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Los tres tripulantes han sido condenados a once años de prisión. Dos de ellos, de nacionalidad ecuatoriana y enviados desde Cali por parte de los dueños de la droga, declararon en el juicio que se involucraron en la aventura oceánica por pura necesidad económica. El tercero, contratado desde Galicia por la organización que iba a recoger el alijo (y que no salió al tener acceso a un chivatazo), también reconoció los hechos, y tampoco delató a sus jefes. Todos ellos aseguraron temer por sus vidas en caso de cantar.

La sentencia ha sido muy dura, además, con los tres amigos del piloto del semisumergible (el gallego, de nombre Agustín) y con el padre de uno de ellos. El juez, a instancias del fiscal Antidroga, Pablo Varela, entiende que conformaron un grupo delictivo con el objetivo de recoger la carga, «o al menos parte de ella», y también de rescatar a los tripulantes. Manejaban información del lugar exacto al que se acercaría la embarcación, en la playa de O Foxo, muy cerca de Cabo Home, corazón de las Rías Baixas. Penas de siete años de prisión para tres de ellos y de nueve para Iago S., el más allegado a Agustín y la persona a la que el tripulante acudió una vez que supo que quienes le habían contratado le iban a dejar en la estacada, abandonado a su suerte.

El caso, en la vía judicial, se cierra de nuevo con sombras importantes. Los chivatazos en el seno de las Fuerzas de Seguridad volvieron a ofrecer importantes réditos a los grandes capos de la droga de Galicia. Y no solo a ellos, sino a otros grupos de narcos que podrían haber salido a altamar en busca de la droga, pero que no hicieron. Todos sabían que el ‘Che’ (así se llamó al semisumergible) estaba marcado. Y nadie quería exponerse. Nadie salvo cuatro personas sin experiencia alguna en esta clase de operaciones a gran escala ni la mínima infraestructura para llevarlas a cabo. Personas que utilizaban sus propios teléfonos para comunicar con el satelital del semisumergible. Personas que sabían muy poco, o nada, de cómo funciona el tráfico de cocaína a estos niveles, y a las que les espera, salvo sorpresa por parte del Tribunal Supremo, una larga estancia en prisión.

Diario de Pontevedra

Una vez más, los responsables se han quedado fuera. Los responsables del narcosubmarino no han sido condenados, ninguno de ellos. Los capos están en Cali, por una parte, y en la comarca de O Salnés, por otra, disfrutando de los millones de euros que genera para sus economías sumergidas el tráfico internacional de cocaína.

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