Que el Puerto de Marín, en Pontevedra, es ‘apetitoso’ para los narcotraficantes a escala mundial se sabe desde hace tiempo. La operación Cetil, desarrollada por la Unidad Central Operativa (UCO) y que culminó con la caída de una gran red criminal liderada por holandeses de procedencia marroquí, fue un ejemplo de ello en 2020. Poco antes, la Brigada Central de Estupefacientes intervenía tres toneladas de cocaína entre sacos de harina que llegaron a España por la dársena de la Ría de Pontevedra, en Galicia, España. El ECO Galicia, la sección de la UCO desplazada en la región, mantuvo sus ojos fijados en Marín en los meses posteriores.

Guardia Civil

En un momento dado, y operando de forma conjunta con la DEA, detectó la presencia de un grupo muy organizado de origen brasileño gestionando lo que parecían narcotransportes en contenedores marítimos. Se desconoce la cantidad de droga que lograron introducir por el Puerto. Lo que sí se sabe es que se percataron de la vigilancia y optaron por diversificar sus rutas hacia otras latitudes con el fin de evitar a la Guardia Civil. No lo consiguieron. Algo más de un año después, y echando mano de sus compañeros de Alicante, de la DEA y de la Policía Federal de Brasil, además del apoyo de Europol, el ECO de Pontevedra puso punto y final a la operación Turia (llamada Turfe en Brasil), que se saldó con ocho toneladas de cocaína incautadas (3,9 en España) y 28 personas detenidas en todo el mundo, de las cuales siete lo fueron en territorio nacional.

Record Investiga

En la fase de explotación que culminó esta misma semana, los agentes que tienen su cuartel general en la Comandancia de Pontevedra se desplazaron a distintos puntos, entre ellos a Brasil, donde la Policía Federal y el Ejército apoyaron registros que incluyeron tiroteos en el área metropolitana de Río de Janeiro. Tras analizar los datos, la Inteligencia brasileña apunta que esta gran organización delictiva perfectamente asentada en España estaría liderada desde el ‘exilio’ por Sergio Roberto de Carvalho, alias Paul Wouter, uno de los capos más buscados del mundo y que ya fue detenido tras reunirse en Meis con conocidos narcos de O Salnés. Era el dueño, según las autoridades, del Titán III, buque interceptado en agosto de 2018 con 1,7 toneladas de cocaína dirigidas a Galicia. El juicio por aquellos hechos, celebrado a finales de 2021 en Pontevedra, está visto para sentencia.

La operación. En abril del pasado año, el ECO de Pontevedra se alió con sus compañeros de Alicante para impedir la salida de 300 kilogramos de cocaína del Puerto de Valencia, procediendo a la detención de tres personas. Utilizaban un vehículo autorizado a operar en ese puerto y extrajeron de un contenedor la sustancia descrita, oculta en un contenedor procedente de Brasil. Era la organización que había sido detectada en Marín.

Guardia Civil

A raíz de esa intervención y de toda la información obtenida, el Instituto Armado inició una ambiciosa operación policial a nivel internacional y de forma coordinada con las autoridades brasileñas, norteamericanas y belgas además, de Europol. Los investigadores han conseguido conocer e identificar a los principales cabecillas de esta importante red delictiva, desde Dubái (Emiratos Árabes Unidos) hasta Brasil, así como la incautación, en diferentes intervenciones, de más de 3.900 kilogramos de cocaína sólo en España, todas ellas llevadas a cabo por los ECO de Pontevedra y de Alicante dentro de este equipo de trabajo. Esta última semana, actuando de manera simultánea y coordinada en España y Brasil, los agentes lograron la desarticulación de la organización investigada. No pudieron llegar, sin embargo, a quien en Brasil consideran dueño de los cargamentos, el citado Mayor Carvalho, alias Paul Wouter.

En lo que a España se refiere, detenidos aparte, intervinieron 400 kilos de cocaína en una nave industrial dentro de un contenedor marítimo procedente de Brasil y con llegada al puerto de Barcelona. Además, fruto de uno de los registros, dieron con una plantación indoor de marihuana, así como varios vehículos de alta gama, dispositivos de telefonía móvil encriptada, joyas y el bloqueo de más de 20 cuentas bancarias de diferentes empresas vinculadas a este grupo criminal, creadas para facilitar la importación de la droga y la transferencia de dinero. De manera simultánea, la Policía Federal brasileña procedió a la práctica de 30 registros domiciliarios, produciéndose en algunos de ellos intensos intercambios de disparos con la policía, así como la detención de 20 personas, entre los que se encuentran varios objetivos de alto valor según la escala de Europol. Además, también hubo registros en Paraguay relacionados con la trama.

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